Se trata de la forma genital del liquen escleroso y atrófico.

La balanitis xerótica produce la lesión de la piel del prepucio en el pene de los varones, creando un borde blanquecino alrededor del glande. Se puede acompañar de dolor al paso de la orina, erecciones dolorosas y sensación de ardor. Con el paso del tiempo, el glande y la piel de alrededor sufren fibrosis, queratosis, acantosis y se termina atrofiando, apareciendo cicatrices blancas también en el glande.

Las relaciones íntimas se complican con dolor, ampollas y sangrado. Por un mecanismo no muy bien conocido, la enfermedad puede extenderse al meato urinario (orificio por el que sale la orina), el glande e incluso la uretra, produciendo problemas muy severos que dificultan la micción. En el caso de la uretra, la lesión se puede extender hacia el interior y ascender hasta afectar por completo la longitud uretral impidiendo la micción.

La causa exacta de esta enfermedad se desconoce.

Algunos autores han sugerido que puede estar relacionado con la Borrelia burgdorferi, una espiroqueta sensible a tetraciclinas, penicilina y fluorquinolonas. Se han sugerido causas como traumatismos, enfermedades autoinmunes, e infecciones. También la diabetes y las alteraciones inmunitarias podrían colaborar en su desarrollo. La balanitis xerótica se ha asociado a la presencia de carcinoma espinocelular entre 2,5 y 5% de los pacientes, y se recomienda realizar biopsia para descartar su malignización.

El aspecto más importante del tratamiento de la balanitis debe centrarse en tener un alto nivel de sospecha de la enfermedad para evitar maniobras irritantes que aumenten los síntomas.


Por ejemplo, estos pacientes pueden presentar de inicio algún tipo de fimosis o de estrechamiento en el prepucio. Si bien una circuncisión puede aliviar los síntomas, la maniobra no evitará la extensión de la enfermedad hacia la uretra. Otro ejemplo a evitar es la dilatación repetida cuando los estrechamientos afectan al meato o la uretra, ya que este gesto no previene que el estrechamiento ocurra de nuevo.

Los pacientes con balanitis xerótica activa se pueden beneficiar de tratamiento crónico con antibióticos (tetraciclinas como por ejemplo doxiciclina) y corticoides. Entre las alternativas quirúrgicas se encuentra la exéresis de la zona afecta y la reconstrucción con injertos de piel o con colgajos locales. La afectación del meato de la uretra se puede solucionar con la técnica de meatoplastia descrita por Malone. Cuando la lesión afecta a la mucosa de la uretra, la reconstrucción es más compleja, y requiere la aplicación de injertos de mucosa tomados generalmente del interior de la boca. El uso de injertos requiere de una inmovilización de la zona, evitando la erección con medidas farmacológicas, durante varios días, hasta que los injertos hayan prendido.

En cualquier caso, se trata de una enfermedad inflamatoria en la que las intervenciones médicas y quirúrgicas pueden frenar su progresión, pero lamentablemente no pueden curar.

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