La mastectomía preventiva o mastectomía profiláctica es un tratamiento quirúrgico cada vez más frecuente. Puede ser mastectomía de ambas mamas (mastectomía preventiva bilateral) o bien de una mama sana cuando se realiza la mastectomía de la otra mama por un cáncer.

En la fecha actual estamos ayudando a las pacientes a tomar una decisión sobre una mastectomía preventiva cuando hay indicios importantes de riesgo. La mastectomía preventiva ha aumentado su frecuencia debido a que cada vez es más fácil diagnosticar mutaciones genéticas que predisponen al cáncer. La mutación genética más frecuente es la del gen BRCA, aunque hay otras mucho menos frecuentes. Cuando no hay determinación genética, otra manera de valorar el riesgo es indagar sobre la historia de las mujeres de la familia.

El ejemplo más frecuente de aumento de riesgo real es la “agregación familiar“.

Esto quiere decir, cuando varias mujeres de la misma familia han sufrido cáncer de mama. En estos casos son familias en las que se encuentra que una paciente sufre cáncer de mama, y al recopilar sus antecedentes familiares, se dan cuenta de que su madre, su tía, una hermana y dos primas han tenido la enfermedad. Entonces es conveniente realizar las pruebas para diagnosticar si hay mutaciones genéticas.

El diagnóstico en el laboratorio puede tardar semanas ya que los estudios del ADN llevan su tiempo de laboratorio. Cuando se consigue encontrar la variante genética responsable, entonces es mucho más fácil buscar si otras mujeres de la misma familia tienen “esa misma” variante genética, y el proceso es muy rápido.

La mastectomía preventiva e incluso la extirpación de los ovarios se suele recomendar en las pacientes portadoras de mutaciones del gen BRCA. Es una decisión difícil, y se suele esperar hasta ver cumplidos los deseos de tener hijos.

La mastectomía preventiva por motivos de estrés piscológico no suele estar contemplada en los protocolos actuales de tratamiento en unidades de mama. La decisión de realizar este tipo de intervenciones ha sido influida notablemente por noticias e historias de actrices famosas. La decisión de quitar el pecho sano por completo cuando se realiza el tratamiento de una mama con cáncer tampoco tiene una buena justificación estadística si no tiene ciertos criterios.

La mayoría de las pacientes con cáncer de mama en una mama no desarrollan nunca cáncer en la otra mama.

La reconstrucción de la mastectomía profiláctica (o preventiva) tiene como objetivo reducir el riesgo de sufrir cáncer de mama, pero no lo disminuye hasta cero. Un aspecto positivo es que permite la reconstrucción más natural y real posible. En la mastectomía preventiva se conserva el complejo areola-pezón y las cicatrices quedan escondidas debajo del surco mamario. Además no suele ser necesario apurar la extirpación de tejido como si se tratara de un cáncer de mama, por lo que los colgajos de mastectomía son más homogéneos.

La reconstrucción de la mastectomía profiláctica con tejidos propios es la reconstrucción más realista y natural posible. Permite rellenar la mama con tejidos grasos y excelente circulación sanguínea. El tacto y la consistencia son indistinguibles de una mama normal, y dado que no necesita radioterapia, es posible la recuperación de la sensibilidad.

 Nuestra recomendación es realizar la reconstrucción con tejidos propios siempre que sea posible para minimizar los riesgos de complicaciones con implantes.

 

¿Qué medidas hay que tomar para preparar la intervención?

Hemos evolucionado notablemente en la preparación de la intervención, y cada vez pedimos a las pacientes que participen más de la preparación. En estos momentos estamos realizando las siguientes recomendaciones:

  1. Abandonar por completo el consumo de tabaco.
  2. Rellenar las reservas de hierro sanguíneo mediante aportes de hierro en ampollas bebibles.
  3. Adquirir medias de compresión mediana para después de la intervención.