Los tratamientos de oncología médica han avanzado enormemente en las últimas 4 décadas, y han ayudado a millones de pacientes en todo el mundo. La quimioterapia se utiliza tanto para preparar el tratamiento quirúrgico de los tumores como para controlar la evolución post-quirúrgica.

Una de las vías de administración de quimioterapia es la vía intravenosa. Cada vez es más frecuente preparar a los pacientes con dispositivos de Port-a-Cath que permiten que la quimioterapia pase directamente al torrente sanguíneo. Sin embargo a veces los pacientes no reciben estos dispositivos, y la administración de quimioterapia se administra por una vía periférica. El problema puede ocurrir si de forma accidental se produce la salida de la quimioterapia fuera de una vía periférica, lo que se conoce como extravasación de quimioterapia.

Se ha estimado que existe un riesgo aproximado de 4,7% de sufrir una extravasación en pacientes que reciben quimioterapia. La extravasación de quimioterapia es una urgencia quirúrgica, y requiere de una valoración urgente y cirugía inmediata.

Las localizaciones más típicas son el dorso de mano, la flexura de codo y el dorso de pie. Tienen mayor riesgo los niños que los adultos. Las sustancias que requieren mayor atención, entre quimioterápicos y otros son:

  1. Adriamicina (doxorrubicina).
  2. Nutrición parenteral.
  3. Warfarina.
  4. Heparina.

Las lesiones más graves por extravasación suelen deberse a los quimioterápicos vesicantes como la adriamicina.

Estos fármacos destruyen las células y pasan a la siguiente célula, no dando tiempo a la activación de los mecanismos de defensa celular ni de reparación de los tejidos. Frecuentemente las lesiones se estiman como poco graves al inicio, ya que los signos principales son el eritema y el edema (hinchazón). Pero algunas de esas sustancias pueden provocar la necrosis, tanto de piel como de otros tejidos, como por ejemplo los tendones.

Urgencia
La extravasación es una urgencia quirúrgica que no debe demorarse a esperar y ver.

Nuestra recomendación ante una extravasación de quimioterapia es una valoración inmediata del paciente, y actitud de control de daños mediante intervención quirúrgica. El tratamiento más frecuentemente utilizado es la infiltración y técnica de liposucción, con lavado abundante de todo el tejido con suero fisiológico. Cuando se sospeche síndrome compartimental, debe tratarse aún en baja sospecha. El desbridamiento quirúrgico suele necesitar de varias intervenciones hasta lograr estabilizar la herida, y puede necesitar cirugía de injertos o colgajos y reconstrucción de tendones extensores de forma secundaria.