La cocaína fue uno de los primeros anestésicos utilizados en medicina, pero rápidamente se abandonó su utilización debido a los efectos secundarios. Las lesiones nasales derivadas de la inhalación de cocaína son típicamente más frecuentes en mujeres jóvenes y de edad media. La cocaína produce el cierre de las arterias y puede terminar matando el tabique nasal y el paladar.

La inhalación de cocaína por la nariz tiene importantes riesgos debido a que produce el cierre de las arterias. Su uso repetido puede producir la necrosis de la nariz y el paladar.

La inhalación repetida de cocaína produce un cierre permanente de las arterias que llegan a la nariz, al tabique nasal y al paladar. La lesión suele iniciarse por el tabique nasal, y puede acompañarse de perforación, que puede aumentar de tamaño si continúa la inhalación continuada.

En una fase intermedia, la lesión del tabique continúa, y se pierde completamente la estructura, por lo que la nariz se aplasta y da un aspecto típico de “nariz de boxeador”, lo que añade un estigma visible socialmente.

La última fase de la lesión produce una pérdida del paladar, con aparición de orificios o fístulas entre la nariz y la boca, lo que dificulta la alimentación.

Uno de los problemas mayores de la reconstrucción de las lesiones nasales por cocaína se debe a que en algunos casos se han aplicado las técnicas que solucionan la lesión similar a labio leporino o fisura de paladar. Sin embargo, es necesario reconocer que las lesiones se deben al cierre de las arterias y cicatrización exagerada, y es necesario aportar tejidos sanos mediante colgajos de mucosa o del antebrazo, realizando anastomosis con microcirugía y retoques hasta lograr el aspecto deseado.

La reconstrucción de la nariz en lesiones por cocaína requiere que los pacientes hayan abandonado completamente el consumo de cocaína, y normalmente son necesarias varias intervenciones hasta completar el resultado.

Si sufre este problema no dude en pedir una cita.